Hay palabras que no nacen para ser explicadas. Nacen para atravesar el silencio.
Este es el lugar de los textos que escribo desde otro umbral: más íntimos, más oscuros, mas simbólicos. Palabras sobre aquello que sentimos, pero a veces no sabemos nombrar.

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Quizá cuando el alma se cansa no se va a ninguna parte.

Hay cansancios que no vienen de haber hecho demasiado, sino de haber sentido demasiado durante demasiado tiempo. Quizá cuando el alma se recoge no estamos perdidos. Quizá estamos dejando de sostener una vida que ya no podemos seguir sosteniendo.
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Soy un alma libre.

Soy un alma libre. No porque huya de los vínculos, sino porque puedo elegirlos. Puedo amarte, desearte, entregarme y quedarme sin dejar de pertenecerme.
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La bruja conoce el lenguaje del fuego

La bruja no intenta explicar el deseo. Lo escucha. Porque algunas cosas no necesitan palabras para despertar: una mirada, una voz, una posibilidad.