Soy un alma libre. No porque huya de los vínculos, sino porque puedo elegirlos. Puedo amarte, desearte, entregarme y quedarme sin dejar de pertenecerme.
Quizá el deseo no sea tan caprichoso como pensamos. Detrás de aquello que nos atrae pueden existir fantasías, necesidades, recuerdos y patrones que aprendimos mucho antes de saber nombrarlos.
¿Y si eso que llamamos libertad también fuera miedo? Una reflexión sobre autonomía, compromiso, vínculos y la dificultad de amar sin dejar de pertenecernos.