Sobre Mí

Siempre he escrito

Creo que, en realidad , nunca dejé de hacerlo.

De pequeña llenaba diarios, escribía cuentos y construía mundos que solo existían dentro de mi cabeza: Venus y Marte, princesas en guerra, historias de amor y personajes que buscaban encontrarse mientras yo intentaba entender el mundo.

Escribir ya era una forma de estar conmigo.

Mucho después, hace unos quince años, volví a escribir desde otro lugar.

Esta vez apareció el erotismo.

no sé todavía si fue una forma de liberarme o una manera de encerrarme en mí misma. Probablemente hubo un poco de ambas.

Conocer mi propio deseo, el deseo de una mujer, me llevó a explorar lugares de mí que hasta entonces permanecían en sombra. También me llevo a cometer algunas locuras, a cruzar límites y a entrar en partes de mi propia historia que no siempre sabía como mirar.

Pero aquella etapa, con todo lo que tuvo de desordenada, también hizo algo por mí:

Me ayudo a empezar a poner luz donde antes había oscuridad.

Después llegó la espiritualidad

Y con ella, la astrología.

Durante un tiempo pensé que quería ser astrologa. Estudie. investigué, aprendí a mirar una carta natal y descubrí símbolos que podían decir cosas que a veces nosotros todavía no sabíamos nombrar.

Pero poco a poco entendí que quizá mi lugar no estaba en decirle a alguien quien era según sus planetas.

Estaba en acompañarme, y acompañar, a comprender la historia que hay detrás de ellos.

Mi propio proceso con los vínculos, mi forma inquieta de pensar, mi necesidad de comprender lo que siento y también mi mirada hacia Venus, hacia Libra y hacia la manera en que amamos y nos relacionamos, fueron llevando todo hacia otro sitio.

La astrología dejo de ser una respuesta.

se convirtió en un lenguaje.

Y la escritura empezó a convertirse en otra cosa.

El lugar en el que estoy ahora.

Hoy vuelvo a escribir libros.

Pero no desde el mismo lugar que los escribía antes.

Escribo desde todo lo que he vivido, observado, cuestionado y aprendido de mi misma.

Desde las relaciones que me hicieron preguntas.

Desde los lugares que me perdí.

Desde las partes de mí que durante mucho tiempo no sabía como mirar.

y también desde algo que aprendido con los años:

no siempre necesitamos encontrar respuestas. A veces necesitamos atrevernos hacernos mejores preguntas.

De ahí nace El silencio entre capítulos.

No como formula para tener una vida perfecta.

Ni como un lugar donde alguien viene a decirte como deberías vivir.

Sino como un espacio de escritura consciente, reflexión y exploración personal.

Un lugar donde podamos detenernos entre una historia y la siguiente.

Leer.

Escribir.

Preguntarnos.

Comprender.

Y, cuando llegue el momento, empezar a escribir de nuevo.

Porque quizá crecer no consista en convertimos en alguien diferente.

Quizá consista en volver a nosotros con una mirada nueva.

Y mientras tanto, sigo escribiendo.

Yo todavía estoy escribiendo el mío.

Y quizá tú estés escribiendo el tuyo.

Y este es el espacio que he creado para encontrarnos entre capítulos.